
Elijo vivir. No pienso conformarme con menos. He pasado al otro lado y he visto oscuridad y kilos de tierra que me impedían respirar. He visto el bocado y he probado el sabor de mis dientes clavados en la madera, más tarde en la tierra. Todo sabido. Todo plantado. Segado. Elijo vivir. Podría decir: Miedo a las cadenas. Miedo al amor. Miedo al desamor. Miedo al miedo. Miedo a que la pata que asoma por debajo de la puerta no sea blanca. Miedo a la zarpa. Miedo a perder. Miedo a ganar y no saber retener. Miedo al miedo. Y sin embargo ya nada de esto resulta del todo cierto. Hoy gano un miedo para mañana perder otro miedo mayor.
<< Home